ESCENARIO
El Amazonas está en peligro
Desde la fundación de la capital Puerto Maldonado en 1902 han cambiado los motivos que impulsaron las inmigraciones a esta Región, desde misioneros católicos, caucheros, mineros del oro, luego madereros, agricultores, y recientemente un mayor porcentaje de comerciantes en la ciudad. En la actualidad Madre De Dios tiene más de 100 mil habitantes, y las inmigraciones crecen aceleradamente desde anunciada la construcción de la carretera interoceánica Brasil-Perú-China en el año 2003. Tanto Brasil como la China son países que han demostrado con hechos cuan rápidamente se puede transformar la diversidad amazónica por el uso abusivo de sus recursos, transformando los bosques en cultivos de soya y ganadería. En Madre De Dios cada vez se construyen más vías de penetración hacia zonas boscosas antes intransitadas, con el fin de buscar oro en las quebradas o realizar extracción de árboles maderables que abastezcan las mega-demandas asiáticas y norteamericanas de maderas duras. Posteriormente estas rutas son colonizadas por los pobladores quienes se asientan en busca de la titulación de las tierras y que convierten los bosques en zonas agrícolas incipientes. Así mismo siguen creciendo los centros poblados, las necesidades económicas, los niveles de consumo de recursos naturales, y el consecuente impacto generalizado sobre el medio ambiente. La capacidad extractivista de recursos naturales que producen las actividades económicas practicadas, sigue creciendo con los intereses internacionales por nuestros recursos, y sigue devastando enormes territorios de ecosistemas mega-diversos y de infinitos potenciales para el desarrollo económico ecológicamente viable en la región. Al respecto, la capacidad regenerativa de los bosques ya ha sido sobrepasada por la actitud abusiva de la extracción; La política forestal y el sistema socioeconómico mundial descansan en planes de manejo incongruentes con los ciclos naturales de regeneración de las especies “manejadas”; y las certificadoras extranjeras ponen “sellos verdes” a productos de bosques cuyos planes de manejo siguen sin considerar los ciclos de vida de las especies extraídas, certifican incluso madera de pinos y eucaliptos sembrados en la Amazonía, que por supuesto son especies rápidamente reciclables y con todos los requisitos para ser doblemente vendidos como servicio ambiental de secuestro de carbono.
En el ámbito cultural y tradicional no ha ocurrido mejor camino. Los pueblos indígenas amazónicos, que conocieron profundamente las bondades de la selva, fueron reducidos abusivamente en casi la totalidad de sus potenciales, por asechos consecutivos desde la introducción de virus evangelizadores, pasando por la esclavitud del caucho, la violencia del terrorismo, el cambio obligado de sus organizaciones sociales, la contaminación de sus ríos, la invasión de colonos e introducción al alcoholismo y la delincuencia, y también la lucha constante por sus territorios al permitirse el traslape de tierras por desorganización y conveniencias en los ministerios. En el presente se siguen perdiendo los secretos para comprender el Amazonas con la muerte de los últimos ancianos indígenas. Con ellos se olvidan las culturas milenarias maestras del Amazonas, las fuentes de conocimientos fundamentales que tanto necesitamos entender para realizar coherentemente el manejo sostenible de los recursos naturales.
El desequilibrio entre el ‘tiempo lineal’ en que consume los recursos el sistema económico occidental, y el ‘tiempo cíclico’ en que se regenera la naturaleza y se mueve el cosmos, esta causando estragos en el Amazonas que están siendo cada vez más difíciles de revertir. Estamos agotando sus recursos, muchas “especies claves” están en peligro de extinción; seguimos envenenando las aguas de sus ríos y lagos sin que ninguna institución se haga responsable del mercurio que ingerimos los pobladores de la región, ni de la pérdida de las aguas.
Esta dirección en la que avanza el ‘progreso’ del sistema socioeconómico, completamente ignorante, indiferente y desligado de su medio ambiente, nos acerca poco a poco a la muerte de una tierra amazónica, cultural y biológicamente rica por su diversidad, y en cambio nos arrea y somete hacia la estandarización globalizada que justifica nuestra fuerte alienación cultural y ambiental, y nos deja siempre en desventaja frente a los nuevos mercados y otros falsos “conservacionismos”.
