english | français

Andrea de Lozada

Ana Rita Paz (España)

Más testimonios

Jordi Escola

Jordi Escolá

Karen

Karen Lavigne

Karina Malpica

Karina Malpica

 

TESTIMONIOS DIETAS

Jim Peters

Jim Peters

Froni Pichler

Froni Pichler

Andrea de Lozada

Andrea de Lozada

Angel Caamaño

Angel Caamaño

Tine Flolo

Tine Flolo

 

 

Mi experiencia con la Ayahuasca, (por Ana Rita Paz).

Entre las terapias alternativas a la medicina tradicional, que estoy usando en el tratamiento que sigo con V, se presentó la oportunidad de acudir a una toma de “ayahuasca”.

Aunque mi mejoría ha sido impresionante en estos meses que llevo con ella, llegó un momento en que parecía que yo estaba sólo poniendo mi presencia y poco más en las sesiones y éstas se hacían repetitivas. En vista de ello, de la contención que recibía en este mes de vacaciones, y de que no quería que mi mundo cambiara mucho decidió invitarme a probar algo que me activara nuevamente, me obligara a tomar decisiones más allá de la simple presencia y evitara que cuando llegue septiembre y de nuevo toda la monotonía previa a la depresión, volviese a recaer. Así surgió el dilema de la toma.

Debo reconocer que la idea me tentaba, especialmente por lo desconocido del tema. Y al mismo tiempo me daba un miedo atroz pues lo que encontraba en internet no estaba claro y tenía visos de tratarse de drogas, o algo por el estilo. No lo tenía claro.

Pasaron los días y la tentación desapareció, estaba decidida a no ir. Había hablado con J para que me acompañara, y él iba a hacerlo a pesar de que tenía tensión alta, triglicéridos y colesterol (aunque no pudiera tomarla él me acompañaba, no me parecía buen plan para él). Lo dicho, tenía demasiado miedo como para ir a la toma de algo que no tenía seguro lo que era, y menos aun iría sola.

V no me permitió echarme atrás en mi decisión primera. Me recordó las razones por las que iba a consulta y lo que estaba buscando yo de todo este proceso. Me tranquilizó contándome una de sus experiencias. Me invitó a hablar con las personas encargadas de la toma en ese mismo momento, pues si lo dejaba para hablar desde casa no lo iba a hacer y faltaba poco tiempo. Así fue como llamé. Del otro lado del teléfono una voz muy dulce y agradable, la de Olalla, me comentó que fuese con ropa cómoda, que se haría en una casa particular, que llevase una manta, algo de abrigo, un saco de dormir, y un cojín para sentarme y estar cómoda en la toma. Me comentó que seríamos pocas personas y que sería bastante familiar. Requisito indispensable era no tomar medicación alguna los 3 días anteriores, tomar alcohol o comer cerdo. El día de la toma solo podría desayunar y el resto del día beber solo infusiones.

No tomar los medicamentos…. V me estaba haciendo el seguimiento para ir eliminando poco a poco la medicación…. Pero eliminarla así, del todo, de un solo golpe… ufff…. Demasiadas decisiones juntas para un solo día. Al día siguiente tomé la decisión de dejar la medicación tal y como se requería para la toma. El día de la toma llevaba 3 días sin medicación, tenía un miedo enorme a comenzar a temblar, a llorar, a derrumbarme sin sentido por la falta de esa “droga” que me estaba sosteniendo. Conseguí seguir en pie. Desayuné como cada día y añadí una pieza de fruta para tener algo más consistente en el cuerpo. A partir de ese momento solo infusiones (manzanilla con anís, manzanilla sola, agua sola….).

Salí de Ferrol a las 3 de la tarde con idea de llegar sobre las 5 y relajarme un poco antes de la hora del encuentro (a las 6 de la tarde). Tomé la ruta de la costa que me llevó a Ortigueira, Viveiro, Burela… al final el camino era más largo de lo que había pensado y cuando llegué a Burela eran las 5:30 de la tarde, como tenía poco tiempo para relajarme decidí ir directamente al lugar del encuentro que distaba a solo 10 kilómetros de Burela, pillé el primer desvío y listo….. monte adentro por pistas de un solo carril…. Eucaliptos a un lado Eucaliptos al otro… por suerte ni asomo de incendios… sin cobertura, sin casas, sin gente a la que preguntar…. 20 minutos después unas casas, un señor muy amable y un letrero me indicaron que iba en la dirección correcta… por el camino más largo!!!!!....seguir de nuevo por el monte en dirección contraria y al tener cobertura llamé, dijeron de venir a buscarme, pero estaba tan perdida que ni siquiera sabía donde decirles que me recogieran. Hacía tiempo que no estaba tan completamente desubicada. Les convencí de que cuando llegara a la “civilización” les llamaría para que me buscaran… 2 minutos y un kilómetro después les estaba llamando…. Ya había llegado al lugar del encuentro. Llegaron a la plaza donde les esperaba, a las 6 y 2 minutos (sólo me retrasé ese tiempo), nos presentamos y nos saludamos y de ahí fuimos a la casa donde se haría la toma, a escasos 2 kilómetros de allí.

La entrada a la casa ya era ideal, amplia, de campo, el Sol iluminaba el paisaje y le daba un aire familiar. Habían 3 hermosos y cuidados caballos pastando y dos carruajes de madera presidiendo la entrada, que pertenecían a unos amigos de los dueños de la casa, que estaban pasando allí unos días. Entrando, a la margen derecha del camino una porción de finca con frutales lindante con el río, donde hicieron una poza para disfrutar de él en verano. A la margen izquierda una pequeña plantación y la casa de dos plantas. Al fondo un caseto grande y un cubierto enorme, precedidos por un rincón de casa añadido donde existe un horno artesanal para cocer el pan. Una delicia de casa. Un lujazo de paisaje. Precioso y familiar. Acogedor.

Allí conocí al resto de las personas que asistirían conmigo a la toma. La mayoría, como yo, en su primera vez. Nervios en el ambiente, sonrisas contagiosas, recorridos repetitivos alrededor de la casa para calmar los nervios. Y entonces apareció Fernando: Nuestro Chamán ceremonial. Nos fue entrevistando a cada uno, para preguntarnos las razones por las que íbamos, que esperábamos de la toma, que expectativas teníamos, y para indicarnos lo que sería, como actuar, y cerciorarse de que cumpliríamos con el ritual hasta el final. Yo le comenté que básicamente estaba allí porque era el momento de comenzar a tomar decisiones en mi vida, enfrentarme a mis miedos y que Verónica pensaba que esa era la mejor manera en este momento para conseguirlo de forma más rápida, o por lo menos de intentarlo. Fernando me tranquilizó y me dijo que estar allí ya era un logro, y que el respeto a la toma, al ritual, y específicamente a la “ayahuasca” se tiene siempre, independientemente de que sea la primera o la vigésimo quinta vez que la tomas. Que se trata de una planta medicinal, que es una planta sagrada, que las sensaciones y emociones varían de una vez a otra, por lo que no hay experiencias previas que puedan contarse o referirse como patrón. Que hay personas que vomitan constantemente, que hay otras que no devuelven nada. Que se agudizan los sentidos. Que lo importante es mantenerse siempre en el presente, en la realidad, y eso se consigue respirando profundamente, manteniendo la postura sentado como “un gran guerrero”, escuchando las letras de las canciones, cantando, o intentando cantar, y recordando que todo pasa, lo bueno y lo malo, todo pasa. Que me sintiera como me sintiera a las 5 de la madrugada todo el efecto de la planta se habría pasado. Me habló de que la “ayahuasca” es la madre tierra, y que como madre acuna, pero también riñe para que se vaya recto por el camino correcto. Que hay que escucharla, sentirla, disfrutarla. Que no vale de nada luchar contra los pensamientos que sobrevienen porque sería luchar contra uno mismo y no tiene sentido, es una guerra en la que siempre se pierde, así que desde el primer momento era mejor saber que no merecía la pena luchar contra lo que se estaba sintiendo o pensando durante la toma.

Una vez que hubo hablado con cada uno nos relajamos de verdad. Charlamos, nos conocimos un poco mejor, intentamos quitarle hierro al miedo, tomamos una infusión riquísima de milenrama y esperamos impacientes a que se hiciera de noche para iniciar la sesión.

Una vez que ha oscurecido entramos en el salón donde se realizará la toma. Allí Fernando nos explica que se trata de una purga, un lavado interno del cuerpo y del alma, y que por lo tanto todo lo que saquemos fuera es porque sobra, porque se está limpiando. Nos entrega un cubo a cada uno y nos indica que ese cubo será “el mejor amigo” durante la sesión. Nos indica igualmente que una vez que comience, por respeto a cada uno de nuestros compañeros, mantendremos absoluto silencio que solo se romperá para acompañar las canciones que se estén cantando. Nos indica que no nos reiremos, que no hablaremos, que no nos dirigiremos a otras personas, sino única y exclusivamente a él si necesitamos algo. Que no son ruidos los sollozos o el llanto. Nos recuerda que siendo mayores de edad y en plenas facultades entramos libres y nos comprometemos a no abandonar a nuestros compañeros durante el tiempo que dure la sesión. Aunque no se crea, todo esto “acojona” si se me perdona la expresión. Luego de todas estas aclaraciones comienza el ritual.

Fernando y Edmunds (que lo acompaña en esta toma) comienzan a sacar los santos, budas, y todas las figuras religiosas que consideran apropiadas para acompañarnos en este camino, como auténtico Chamán. Enciende una pipa, reza, pide permiso a los 4 puntos cardinales, todo dentro de un ambiente de absoluto respeto y paz hacia todas las fuerzas de la naturaleza, religiones, creencias y especialmente hacia “pacha mama” o mamá ayahuasca. Con el humo del tabaco purifica los utensilios y reliquias, así como la botella que contiene el sagrado líquido, una mezcla de ayahuasca (una liana) y chacruna (un arbusto), los cuales han sido hervidos en conjunto y de cuya unión, desde tiempos inmemoriales, se obtiene la bebida que nos hará encontrar la verdad que buscamos.

Sentados en círculo frente a Fernando, con la espalda contra la pared, vamos pasando uno por uno a tomar nuestra “dosis” que el chamán estima oportuna por nuestra constitución, peso y por el número de rituales a los que hemos asistido. Luego de verter la cantidad de brebaje en el cuenco y entregárselo a la persona, uno lo recibe y pide lo que desea “ver” a la madre ayahuasca, con toda la nitidez y concreción posible, y antes de tomarlo se alza el cuenco y se brinda “por la vida”. Es tan amargo el sabor de la mezcla que ni siquiera bebiéndolo de un trago puede evitarse la sensación de que te ha entrado hasta las entrañas, se te revuelve todo y la piel se eriza. Se devuelve el cuenco al chamán y se sienta uno en su sitio. Una vez que todos han bebido la sagrada mezcla se apagan todas las luces y comienzan los cánticos….durante casi media hora sólo se escucha el silencio en las pausas de cada canción….luego comienzan a escucharse las nauseas, los ruidos procedentes de los vómitos de algún compañero. Líquido que mana de cada cuerpo por la boca cual fuente. Me recordaba los reflujos de Alex cuando era bebé después de cada toma de pecho. Dios, alguien se queja. A mi no me hace efecto, estoy bien, asustada, pero bien, ni siquiera recuerdo el amargo sabor de la planta. Intento no dormirme, mantenerme alerta. Encienden un incienso. Perfuman la estancia con una palma y aromas florales. Es tan agradable todo. Otra vez alguien devuelve. Y otro más. Ahora se escucha del otro lado del círculo. Parece contagioso. Casi todo el mundo vomita menos yo. De pronto escucho que alguien dice: “¿cuándo puede repetirse? Creo que a mi no me hace efecto”… Fernando contesta que en unos minutos, va al baño y al regreso le da una segunda dosis. Yo quería repetir pues pensaba que no me había hecho efecto, pero antes de que Fernando se levantase para ir al baño tuve un pensamiento, seguido de otro, y de otro, cascadas de pensamientos agolpaban mi mente, no sabía cual era más importante, venían y se iban con la misma rapidez, no daba crédito a tantos pensamientos juntos, abracé a mi padre muerto, ví jugar a mi madre con mi hijo, hablé con una amiga, y de repente … cascada de ácidos en el que sería mi mejor amigo desde ese momento: El cubo. Hipo. Paz…. Guau, sobreviví, no era tan terrible. Otra vez pensamientos…me sentí triste porque me dí cuenta de todo lo que me había perdido por no haberme atrevido a tener la experiencia….golpe de ácidos sobre el cubo…hipo…. Paz…..Uff… que fuerte!... momento de tranquilidad. Una de las chicas se queja desde la boca del estómago, es un quejido constante, me repetía por favor sal de ella, sal, no la tortures más, pobrecita… nuevos pensamientos agolpándose en mi mente, a veces inconstantes, sin sentido, vuelo en la noche, nado, escucho la música y bailo sentada…. Que guay! Que bonito!!!... respiro hondo, mantengo la posición firme…suelto el cubo un momento… de repente hipo… agarro el cubo y zas…. Otra vomitona… mi vecino de la izquierda comienza a vomitar de forma constante… yo recupero la paz…. Ahora también el de la derecha que permanecía en absoluto silencio. Lloro desconsolada, pero sin ruido, sin gestos, sólo escucho mi respiración, un poco más fuerte, intento mantener la calma. Fernando va preguntando a cada uno como está. Me pregunta a mi, me devuelve a la cordura, a la habitación real, recuerdo que estamos en un ritual, que hemos bebido “ayahuasca” que todo son ilusiones mentales, que solo es real que estamos ahí en ese momento, cantando. Golpe de vómitos…. Hipo… paz….

Pasan un par de horas, me siento mejor, estoy bien. Todo ha pasado. Fernando ofrece volver a tomar, 3 personas repiten. Se levanta, vuelve al baño….regresa y se sienta… siguen cantando. Nosotros no nos hemos levantado ni salido del círculo. La mayoría éramos primerizos, sería el miedo. Yo estaba mareada, me sentía mareada y tenía miedo de que si me levantaba, aunque solo fuese a bailar me iba a caer. Sería el ayuno? Sería la falta de mis medicinas? Sería la sugestión que me había influído?. Por ahora no había sido grave la cosa. Me dá la impresión de que ya no hay más efectos y comienzo a preguntarme… que pasaría siiiiii…….. que pasaria siiiiiiiii…. Y de repente me escucho a mi misma: “Fernando, yo quiero tomar otra vez”… y dijo Bien!!! Te iba a llamar, estuve tentado, me mordía los labios para no llamarte, muy biennnn…. Y le dije, gracias, pero ese era el trato (conmigo misma). Preparó el brebaje. Esta vez me pareció que era más que la primera vez. Pedí encontrar mi camino y bebí de un trago “por la vida”. Me senté y entonces cada uno de los que no había repetido fueron repitiendo la toma tras ser llamados por el Chamán. Edmund cantaba, que voz tan bonita tienen, que bien tocan la guitarra…. No había un tambor? Donde está? Uff… pobrecillo, claro él fue el primero que repitió, no podía tocar. Unos minutos después se repite la agonía, mi cuerpo no tiene nada dentro de devolver, sólo ácidos, que horrible sensación, ¿Quién me habrá a mi mandado a repetir? Y escuché una voz dentro de mí, recuerda que querías saber que pasaba siiiiiiiii… cierto, ya no voy a arrepentirme de no saber lo que habría pasado si hubiese repetido. Imágenes de mi padre vienen de nuevo, corro hacia él, le abrazo fuerte, le lleno de besos, le perdono por haberse muerto cuando yo apenas tenía 13 años, por haberme abandonado en esta vida, siento compasión por él, por haberse muerto tan jóven, por perderse el cariño de sus hijas, sus mejores años, me perdono por haber tenido tanto resentimiento contra él, en vida cuando discutíamos por nuestro choque de caracteres, por haber estado enfadada con él durante este tiempo por haber muerto. Se vá feliz, llora de alegría, jamás lo había visto tan feliz. Yo lloro también, profundamente, en silencio, mis lágrimas brotan sin cesar, no hay consuelo en ese momento para tanto sufrimiento…vómitos de aire… cansancio…paz…. No puedo levantar los brazos, estoy clavada al suelo, profundamente pesada, triste, desplomada, porque me negué tanto sentimiento, tanto cariño por demostrar, por sentir, por dejar que me dieran. No hay pensamientos, solo lloro. Que bellas canciones…tan emotivas. Nuevos pensamientos, siento compasión por mi madre, cuanto trabajo y sacrificio para sacarnos adelante, que suerte tengo de tenerla, de poder demostrarle cuanto la amo, he olvidado los enfrentamientos, solo siento por ella profundo amor y compasión…. Vómitos secos…. Llanto…cansancio…. Paz…. No me puedo mover. Me acuna “mamá ayahuasca”, siento su fuerza, siento su vaivén dentro de mi… me acuna…. No quiero dormir… me acuna….no lucho más…Mi lengua acaricia el paladar suavemente, siento cada uno de mis dientes y mis muelas, siento una explosión de sensaciones en mi boca…me estoy acariciando a mi misma en mi boca… es rico... Acuno a mi hijo, me grita déjame vivir, le grito déjame vivir tu a mi, se ríe, me río… lo acuno… le digo “sólo te lleno con mi amor”… eres mi bebé… respira bebé, respira… yo no puedo respirar por ti… Consigo respirar yo, soltarme de mi madre y respirar. Nadie puede respirar por mi. Soy libre y si quiero vivir tengo que respirar. Respiro y vuelo… asciendo… todo es hermoso… que bonitas canciones. Respiro…. La voz de Fernando a lo lejos “Ana” –si? -Cómo estás? –bien bien… recupero el control. Estoy ahí en ese momento. Respiro, soy libre, estoy viva. Cual era la pregunta? Ah si… cual es el camino? … miles de letreros luminosos y fluorescentes en diversos idiomas señalan miles de sitios: “el camino”, “por ahí”, “on road”, “Aquí”, “por allí”, “El Camino”… Juas!!! Que tonta!!! Por Dios que risa (en silencio)… Vale, vale… ya sé donde está el camino… que barbaridad… Bailo… estoy contenta… lloro de alegría…. Vómito aun más seco, que horrible. Cansancio…. Paz…. Llanto…. Viene Fernando hasta mí, me dedica una canción, me abraza, me mima, me dice “eres valiente Ana”, “eres valiente de verdad”… lloro porque me llama valiente… escucho la letra de la canción, durante la canción siento que duermo en dos momentos, me despiertan los acordes. Hay tanta paz. Me siento tan contenida. Siento el amor de mis compañeros, el de Fernando, son realmente mi familia. Somos desconocidos y los siento como hermanos. Me cuenta que la canción está hecha para la Virgen María y que es la que me protege. En un momento vuelve a su asiento, se acerca hasta uno de mis compañeros, luego viene hasta mí, busca mi espalda en la oscuridad y me insufla humo de su pipa, luego por el frente, por el cielo de mi cabeza, no tengo fuerzas para tomar sus manos y dejo caer mi cabeza sobre su mano para acariciarlo con mi mejilla… solo puedo decir: gracias, gracias, gracias… me abraza y puedo decirlo sabiendo que me escucha. No tengo fuerzas….. Estoy mareada. Tranquila. Relajada. Mareada. Muy mareada.

Se encienden una velas. Abro los ojos por la claridad. Veo a mi alrededor. Nos sonreimos. Estamos todos ahí. Estoy viva. Los veo y están vivos, están bien. Yo estoy bien. No siento más ganas de vomitar. Ya no me duermo. Se acabó.

Fernando agradece a todos los maestros que nos acompañaron en esta experiencia, agradece a quienes nos cuidaron y guiaron, agradece a los cuatro puntos cardinales, agradece a la vida, agradece a la tierra, agradece al agua, al viento, a la casa, al lugar, los colma de bendiciones. Y va recogiendo todo.

Podemos hablar. Estoy enmudecida. No me pongo de pié en ese momento por temor a caerme. Todo está bien. Todo está muy bien. Estoy viva.

Charlamos, hablamos, comentamos, escucho a los demás, aunque a lo mejor no estoy oyendo nada. Me interesa lo que dice Fernando y habla muy bajito, cuenta otras experiencias, dice que ha sido una ceremonia bonita, ha habido absoluto respeto. Está contento. Yo estoy contenta. Edmund canta y se “suelta el moño”. Comienzan a dormirse los primeros. Subo a la habitación de Andrés, que es donde dormiré, para dejar espacio. Afuera harán una fogata, así que dejo mis cosas pensando en bajar… no pude, me quedé dormida. Me levanté abrigada, contenta, llena de sensaciones bonitas. Saludo a quienes me encuentro, besos, abrazos, formamos parte de una sola familia. Antes de desayunar tomamos una preparación de cebolla cruda y limón, con algo más que no distingo. La primera reacción es de rechazo, pero con eso se corta la ayahuasca y cualquier resquicio de ella (aunque la sustancia que genera en nuestro cuerpo forma parte de nuestro torrente sanguíneo de siempre), lo que corta es el efecto de la mezcla. Luego a desayunar riquísimo. Y nuevas normas. Dieta de alcohol, drogas, y cerdo durante 15 días, mínimo 8. Abstinencia sexual durante 30 días… me moría de la risa yo sola. Sacamos fotos, conversamos sobre la experiencia, y a eso de las 3 de la tarde regresé a Ferrol con una sensación de ser una persona nueva, de que algo había cambiado en mi. Esa noche dije que una y no más. Pero hoy creo que dentro de 6 meses repetiré.

Nada de lo que aquí digo tiene comparación con vivir la experiencia.

Gracias V por insistir en que viviera la experiencia, gracias Olalla por darme un sitio a pesar del poco tiempo de antelación, gracias Fernando por dedicarte a ayudar a tanta gente, gracias Pachi por tu amistad, por ser una anfitriona excepcional, gracias Oscar por acompañarme aun sin conocerme, gracias Edmund por tan bella voz, gracias Carlos, gracias María Jesús, gracias Quequé, gracias Thomas, gracias Tuti, gracias Roberto por vuestra compañía en la toma, gracias a Andrés y Sonia que aunque no participaron me dejaron entrar en su casa. Gracias a los amigos de Pachi que estaban de visita a unos por ayudarnos con las fotos, a los otros por contarnos su experiencia de viaje, gracias a todos. Gracias.

Llevo desde aquel día sin las medicinas para la depresión. Comencé a tomar flores de bach, e iré a un homeópata para comenzar un tratamiento que me ayude en el proceso y no me permita recaer. Estoy bien. Me siento bien. No entiendo aun muchas de las cosas que sucedieron aquel día, pero no me preocupa, las iré entendiendo a medida que pase el tiempo, o no serán necesarias.

Fin….. ¿fin?....

Testimonio 2 de Ana Rita

<< regresar a Sección Ayahuasca

© 2008 Nixi Pae Medicina Holística Amazónica. Perú.