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Andrea de Lozada

Ángel Caamaño, (España)

"Cuando decidí hacer una dieta en la selva llevaba ya un tiempo viviendo momentos de mucha confusión, donde todo lo que me había motivado ya no me llenaba en absoluto. Sabía que necesitaba un cambio en la forma de ver las cosas, pero no sabía por donde comenzar. Había conocido a Fernando unos meses antes y sentía que él era el canal adecuado para recibir la guía de la Madre Naturaleza a través de la ayahuasca. Cuando se habla de dieta de ayahuasca en la selva no tiene nada que ver con lo que en Occidente conocemos como “dieta”, al referirnos a una medicina tan poderosa estamos hablando de profunda limpieza, nueva visión y reconexión con nosotros mismo y todo lo que nos rodea.

Cuando llegué a la selva pensaba que si la ayahuasca conseguía que mis meditaciones fueran mejores, y así tener más luz, sería mi compañera durante años. Pero, claro, no contaba con que la Madre Medicina rompe todas nuestras expectativas y deshace nuestros castillos mentales. El mensaje más claro que recibí fue que si quería llegar al Amor y la Paz Interior no podía saltarme ningún escalón, y el primero era limpiar y purificar todos mis vehículos- físico, emocional, mental y espiritual- de todos mis bloqueos y limitaciones autocreadas.

Así me pasé toda la dieta echando afuera cosas que ya no servían, que me empequeñecían, que limitaban enormemente mi capacidad de dar y recibir Amor. Pasé por incómodos procesos mentales, miedos, dudas y proyecciones que no cesaban y me hacían sentir muy confundido. Hubieron momentos de desborde emocional, en los que el llanto y el grito eran los únicos escapes que encontraba y el consuelo parecía no llegar. Y sobretodo viví momentos de mucho dolor físico, especialmente a partir del tercer día, cuando la falta de sal y azúcar se unía a la somatización de temas emocionales que la ayahuasca y los sueños posteriores habían sacado a la superficie. Además, el no querer aceptar lo que sentía, e incluso veía, y seguir aferrado a mis viejas ideas y modelos, hizo que los dolores se intensificaran. También en el plano espiritual tuve sensaciones difíciles de explicar, algo así como pequeñas reconexiones conmigo mismo y todo lo que me rodeaba.

Es curioso como de mi primera idea de tener a la ayahuasca como fiel compañera pasé, al final de los ocho días, a no querer tomar ayahuasca nunca más. Por supuesto que posteriormente, con el paso de las semanas, y al ver todo el bien que había hecho en mí ayudándome a disolver bloqueos muy antiguos, esa sensación desapareció, y ahora me siento profundamente agradecido.

En resumen creo que fue una experiencia muy profunda, muy intensa y, en muchos momentos, muy dura, aunque luego comprendí que todos los elemnetos que dan tanta dureza y dificultad a la dieta: silencio, soledad y falta de sal y azúcar, son precisamente los que te abren a escuchar con humildad los sabios mensajes que la Madre Tierra te trae a través de la ayahuasca.

Estoy muy agradecido a Fernando por ser un canal tan honesto y comprometido de la sabiduría de la ayahuasca, a la que considero la madre de todas las medicinas porque las puertas y senderos que abre siempre te llevan al Amor y al Respeto por ti mismo y todo lo que te rodea.

Recomiendo hacer una dieta en la selva a todos aquellos que quieran conectar con amor con ellos mismos y con toda la Creación, a todos aquellos que quieren soltar lo que ya no les sirve y abrirse a una nueva forma de vivir más llena de Compasión, Humildad y Paciencia, a todos aquellos que quieran aliviar sus dolores espirituales, mentales, emocionales o físicos, que desean viajar más ligero por los caminos de la Vida para así saborear más cada momento.

Gracias Fernando, gracias ayahuasca, gracias Madre Tierra por tu medicina."

Angel Caamaño, España. Diciembre 2006

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