Uno de los mayores regalos que puede hacerse una persona implicada en el desarrollo espiritual es participar en una ceremonia con ayahuasca. Es difícil explicar lo que se siente, o mas aun los resultados de la experiencia. En cualquier caso, supone un punto de inflexión en la vida ordinaria de los que vivimos ajetreados por el ritmo de las grandes ciudades.
Participar en una ceremonia de ayahuasca es volver a los orígenes. Es aceptar que uno forma parte de algo mas grande. Es comprender que uno forma parte de la vida, de la Naturaleza, del Universo, y que nosotros solo somos una parte infinitesimal. No aceptar o no ver estas cuestiones tan básicas es ir en contra del flujo de la vida. Y sucede a veces, que luchamos y nos resistimos contra los procesos naturales de la vida.
La ayahuasca me ha servido para entender ciertos aspectos individuales y colectivos, algunos de ellos permanecían completamente invisibles a mi percepción. Me ha ayudado a estar más conectado conmigo mismo y, a la vez, con los demás. He comprendido que la vida es un milagro. La ayahuasca me ha recordado insistentemente que hay que respetar por encima de todo a la madre naturaleza.
Después de la experiencia, se me hace difícil imaginar que una persona que haya consumido ayahuasca pueda atentar contra nuestro medio ambiente, o que pueda hacer daño conscientemente a personas, animales o plantas.
Cada toma de ayahuasca es diferente. Según sean tus expectativas y tu momento vital, serán tus experiencias. Hay experiencias reveladoras, de apertura, de integración, de comprensión, e incluso de incomprensión … las hay suaves, las hay duras … y también las hay de muy duras. En el fondo es un misterio, ya que nunca sabes con certeza como se desarrollará la ceremonia y como reaccionará tu cuerpo y tu psique. Lo que si que he experimentado todas las veces es la sensación de liberación o limpieza posterior. Esta sensación la tienes especialmente cuando se produce el vomito, en el que parece que dejas fuera muchos de los obstáculos que te han obstaculizado o que te hacían daño. También puede ser que saques fuera de ti, asuntos de familiares o de otras personas que sencillamente no te pertenecían, y que habías asumido como propias. En este sentido, tiene un carácter enormemente terapéutico, pues en minutos puedes deshacerte de cuestiones que mediante otro tipo de terapias hubieras tardado años en solucionar. Las ceremonias son maravillosas.
El clima que propicia Fernando Oubiña es muy amoroso y amistoso. Entiendo que es muy importante para este tipo de experiencias encontrarse con un ambiente que te de plena seguridad. En este sentido, Fernando cumple todas las expectativas, pues es un gran conocedor del uso de las plantas y conduce la ceremonia con gran maestría. Los ícaros (o cantos sagrados) parece que se producen en el momento oportuno, cada uno con el mensaje adecuado. Los ícaros en el fondo de tus oídos, te ayudan a ser consciente que estás presente en la ceremonia y que estas compartiendo ese maravilloso momento con más personas comprometidas en la búsqueda y el desarrollo del ser.
Participar en una experiencia con ayahuasca no es algo que pueda recomendar a todo el mundo. Al contrario, soy muy cauteloso respecto a quien puedo dar una información de este tipo. De hecho, yo lo tengo como un gran tesoro celosamente guardado en una cajita, que solo accedo a enseñar a quien es merecedor de valorar la gran belleza que guarda en su interior.
Jordi Escola es desde hace tiempo colaborador de Nixi Pae. Licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UAB. Consultor de Organizaciones. Tècnico de Organización y docente en la UPC. Master en PNL. Diplomado en Coaching Sistemico. Ha realizado cursos el Institut Gestalt de Barcelona y la Societat d’Etnopsicologia Aplicada i Estudis Cognitius. Diplomado en Estados modificados de Consciencia, desarrollo personal y psicoterapia. Actualmente estudia el uso de plantas sagradas para superar adicciones.
<< regresar a Sección Ayahuasca
|