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LA AYAHUASCA O LA MADRE MEDICINA DE LA AMAZONIA
“Puedo narrar, puedo también guardar en secreto lo que aprendí en esta región –silencio prudente o impuesto por un temor reverencial-. No sólo he comprendido lo que movió a hombres de otros tiempos y lugares remotos. Lo he visto en su espacio y con sus ojos”. (Junger, Acercamientos)
¿QUE ES LA AYAHUASCA?
La Ayahuasca es un brebaje que se emplea en toda la olla amazónica desde Brasil, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, así como en la cuenca del río Orinoco en Venezuela y las zonas costeras de Colombia, Panamá y Ecuador. Al menos 72 grupos indígenas se sabe que han usado las pociones de ayahuasca desde hace más de 5000 años, siendo probable su uso hasta 12000 años.
La primera noticia que se tuvo de la ayahuasca, caapi o yajé fueron las crónicas de M. Villacencio y de R. Spruce hacia finales del siglo XIX. Otras denominaciones son pildé y dapa de los indios emberá y noanamá, entre los ese´eja del río Tambopata se le da el nombre de jono pase, los ashaninca le dicen kamarampi, natema los shuar y en Brasil se le conoce con el nombre de cipó, aunque se registran hasta 42 nombres distintos para la bebida Ayahuasca. Este término es el más conocido y significa en quechua “liana o soga de los muertos”, de las palabras aya (muerto) y huasca (liana). Su nombre hace referencia a que se emplea para comunicarse con los espíritus y es “el fundamento de la conexión mágico-espiritual de los pueblos amazónicos” (Palma 2005).
El ayahuasca es sobre todo una medicina; con ella los chamanes diagnostican y tratan distintas dolencias y enfermedades, se toman decisiones importantes, se pide consejo a las divinidades, se resuelven problemas familiares o de la comunidad, además de adquirir actitudes paranormales (telepatía o clarividencia).
La mayoría de las pociones de ayahuasca se preparan a partir de la liana Banisteriopsis Caapi, pero se emplean también otras variedades de banisteriopsis. (por ejemplo B. martiniana var. lavéis. En Ecuador los indios waorani usan B. muricata, llamada míi. Los witoto la llaman sacha ayahuasca, considerándola de menor potencia). Esta liana pertenece a la familia de las malpighiaceae, y crece en el bosque primario aunque también se suele cultivar. Puede alcanzar muchos metros de alto. Sus hojas son opuestas y su flor amarilla o rosada.
Suele prepararse en combinación con otras especies, (los indios guahibo utilizan la ayahuasca sola, mascando los tallos secos); por lo general en el Perú, se mezcla con chacruna, también llamada sami ruca o amirucapanga, (Psycotria viridis, fam. Rubiaceae) y en Ecuador y Colombia, la chagropanga, chalipanga u ocoyajé (Dyplopteris cabrerana). Dependiendo de cada chamán se le añaden, o no, otras plantas para dar más poder u otras virtudes a la Medicina.
La chacruna es un arbusto de hasta tres metros de altura, hojas opuestas, enteras y flor tubular que crece en terrenos inundables.
Tradicionalmente la preparación sólo la debe realizar el chamán, quien debe mantener abstinencia sexual al menos durante una semana antes y ayuno el día de la colecta. Se hierven las plantas juntas al menos durante doce horas, aunque puede durar la cocción varios días dependiendo de la cantidad y potencia deseada. La proporción utilizada habitualmente suele ser de 2,5 partes de Banisteriopsis caapi por 1 parte de Psycotria viridis. El resultado es una bebida cuyo color va desde el rojo al marrón oscuro, de olor penetrante y sabor muy amargo.
BIOQUIMICA DE LA AYAHUASCA
“Los efectos psicológicos del consumo de ayahuasca han sido estudiados por psiquiatras y psicólogos durante varios años. Se determinó que el uso de sustancias psicoactivas presentes en algunas plantas puede modificar los estados de conciencia y producir resultados terapéuticos positivos en el tratamiento de enfermedades tales como la fármacodependencia”. (Zavala López 1995).
Existen muchas investigaciones científicas sobre la química del ayahuasca y sus efectos fisiológicos, pudiendo afirmar lo siguiente: la toxicidad es nula; el consumo dentro de un contexto controlado carece de efectos secundarios y no genera adicción, siendo uno de sus usos precisamente el tratamiento de las dependencias en la desintoxicación de toxicomanías.
Afirma Josep Mª Fericgla: “…tras miles de años de su consumo en la Amazonía no existe ni un solo registro de uso indebido, de intoxicaciones o accidentes a consecuencia de su uso. No ha habido casos de abuso o adicción a esta sustancia, no es tóxica, no genera dependencia y no hay un solo caso de delincuencia asociada a su consumo”.
El primer estudio sobre la composición química de la liana ayahuasca lo llevó a cabo un químico colombiano en 1923, Fischer Cárdenas, quien aisló un alcaloide al que llamó telepatina. El nombre fue propuesto casi veinte años antes por un tal Zerda Bayón. Durante los años veinte del pasado siglo varios químicos aislaron diversos alcaloides a los que propusieron nombres como yajeína, yajenina, banisterina y finalmente, harmina, nombre que se debe a los estudios sobre la planta mediterránea Peganum harmala (Ruda Siria o harmel) y que demostró que todos esos alcaloides eran el mismo, harmina, un alcaloide bien conocido desde el siglo XIX, (Göbel 1841; Fritzche 1847; Fischer 1901).
De todo ello resumo que los principales alcaloides presentes en la liana Banisteriopsis caapi son la harmina, la harmalina y la tetrahidroharmina. La harmalina y otras ß carbolinas relacionadas son inhibidoras de la MAO, es decir, inhiben el efecto de las enzimas monoaminooxidasa, que destruyen en la digestión el otro principio activo presente siempre en la ayahuasca: la DMT (dimetiltriptamina). Las triptaminas no son psicoactivas por vía oral, sólo experimentamos efectos en combinación con IMAOs.
Traduciendo, si sólo bebiésemos o comiésemos las hojas de chacruna que contienen DMT, las enzimas del estómago la destruirían inmediatamente sin experimentar el más mínimo efecto, por lo que gracias al IMAO presente en la liana, que actúa como un potenciador, absorbemos el DMT. La planta Psychotria viridis, chacruna, contiene DMT como alcaloide mayoritario, que también produce de forma natural nuestro cuerpo.
"Aunque sea de pasada, vale el esfuerzo recordar que nuestros bioquímicos han puesto de relieve que el cuerpo humano segrega componentes (triptaminas metiladas y betacarbolinas) cuya regulación tiene relación a la vez con algunas patologías mentales y con los estados de elevación espiritual, y que se trata de las mismas substancias que contienen la mayoría de productos enteógenos, en especial la ayahuasca. En la mayor parte de los casos se sabe muy poco de cómo actúan tales substancias psicoactivas en personas normales, aunque sí se sabe que están relacionadas con el sueño y la onirogénesis”. (Fericgla 2001).
USO DE LA AYAHUASCA Y CONTEXTO CEREMONIAL
Por más que contiene un componente enteogénico (DMT), la Ayahuasca no puede ser considerada una droga. Su consumo nunca se da fuera del contexto ritual de características sagradas, espirituales y terapéuticas; se produce una profunda introspección que revela vivencias agradables o reprimidas, por lo que el uso lúdico, recreativo o la dependencia es improbable e inapropiada. En lugar de generar adicción provoca el efecto contrario debido al sabor desagradable del brebaje y la profundidad de la experiencia, siendo necesario un tiempo entre cada toma para asimilar lo sucedido e integrar lo aprendido.
“Es la herramienta que permite abrir y recorrer un camino de conocimiento y de salud. (…) Afortunadamente no ha saltado la barrera hacia el consumo masificado. Sus efectos son demasiado solemnes para personas que sólo buscan experiencias frívolas”. (Fericgla 2001)
SESION RITUAL
Dentro de la sesión ritual, los participantes deben respetar unas normas que garanticen el correcto desarrollo del mismo:
1.- En lo posible mantenerse sentados. “La postura física refleja en cierta medida la actitud espiritual –también mental- con que recibimos la medicina. Una postura chorreada o caída implica una actitud no muy firme. (..) En los sistemas orientales se refleja lo mismo a la hora de practicar la meditación sentado. Además, es más fácil controlar los efectos cuando se está sentado que cuando se está echado, donde a veces podemos sentir mucha confusión” (Palma, 2005)
2.- Es importante mantener el silencio, ya que la experiencia es fundamentalmente introspectiva e individual, perturbando mucho las conversaciones a los demás participantes, así como otros ruidos con manos o pies. La ayahuasca intensifica la percepción y todos los sonidos adquieren gran intensidad.
El chamán que guía abre la ceremonia fumando tabaco, pidiendo bendición y protección a Dios Padre, a la Madre Ayahuasca y a los espíritus de la selva para que él y los participantes puedan recibir la curación y la apertura que suele dar la Ayahuasca. Luego cada uno se viene a sentar frente al curandero para tomar el brebaje pidiendo y agradeciendo personalmente por su propósito personal.
Los efectos llegan entre 20 y 40 minutos, dependiendo de cada persona, del peso corporal y su proceso psicológico personal. Se llama mareación al efecto que produce, similar al estar mareado. manifestándose a través de visiones coloridas, escenas tales como se viven en sueños y/o profunda introspección con tanta claridad que desde este estado de consciencia acrecentada nos es mucho mas fácil resolver asuntos cotidianos (como las relaciones) y tener una mejor actitud en la vida diaria.
Siendo la ayahuasca un remedio purgativo, será muy probable experimentar dentro de la mareación un momento de náusea desencadenante por lo general en vómito que nos permitirá liberar traumas, tensiones, ira o dolorosas heridas emocionales, dejando espacio para el perdón, el amor y la apertura espiritual.
“Gracias al efecto extático de la ayahuasca y a su capacidad para desvelar el inconsciente, es usada como eficaz herramienta en psicoterapia para tratar comportamientos compulsivos y en procesos de crecimiento personal”. (Fericgla 2001)
Toda la ceremonia es guiada por el chamán a través de cantos. En la ceremonia tradicional, estos cantos se llaman ícaros y se cantan a la Madre Ayahuasca para que ella le dé acceso al curandero para ver y sanar al paciente. La intención del chamán, junto a los cantos empleados, se revelarán ser ingredientes muy importantes en la experiencia del participante, facilitando la integración y asimilación de la nueva comprensión de uno mismo.
Tener la oportunidad de recibir la Medicina de la Ayahuasca es algo importante, no es una “casualidad”, dejándonos saber que tal vez llegó el momento de ir mas allá en el proceso de autodescubrimiento. Por lo general, marca un antes y después porque las desiciones tomadas posteriormente a la toma suelen ser adaptadas a un mejor enfoque en las relaciones, el trabajo, la creatividad y, por supuesto, la consideración e integración de la espiritualidad en la vida cotidiana.
Tras la experiencia los participantes se van a descansar y es preferible no comer ni beber hasta la mañana siguiente. Además, durante un período de tiempo no inferior a 15 días se recomienda la abstinencia de alcohol y carne de cerdo, y 3 días para frutas como la papaya o substancias como el cannabis.
El proceso de integración de la experiencia es básico, siendo preferible no tener que regresar a la rutina diaria y las preocupaciones cotidianas al menos en dos o tres días si es posible. La experiencia vivida, haya sido fácil o difícil, alegre o triste, profunda o solamente acogedora, nos dejará a todos una huella, a veces un verdadero giro en nuestra vida, o tal vez las ganas de seguir buscando herramientas de trabajo.
Siempre recordaré mi primera toma de ayahuasca y los numerosos cambios y beneficios que trajo a mi vida. Muchos de ellos no fueron evidentes hasta meses o años después, e incluso podría dudar de su relación directa con la ayahuasca, si no fuese porque los mismos beneficios en la calidez y calidad de las relaciones personales los he presenciado en cientos de personas más. Es importante la actitud de respeto por esta medicina ancestral y por uno mismo, y en caso de decidir participar en la experiencia (conocerse uno mismo), tener la convicción, responsabilidad y sinceridad suficientes para entrar sin prejuicios, listo a aprender de la sabiduría vital de la selva y la Madre Ayahuasca.
“Lo sacro y lo eterno sean loados. Seguiríamos en las cavernas si hubiésemos temido conquistar el fuego, y entiendo que aquí, como en todos los demás campos de la acción humana, hay desde el primer momento una alternativa ética: obrar racionalmente –promoviendo aumentos en la alegría- y obrar irracionalmente, promoviendo aumentos en la tristeza; una conducta irreflexiva acabará haciéndonos tan insensibles a lo buscado como inermes ante aquello de lo que huíamos. (…) En otras palabras, su meta es la más antigua aspiración del ser humano: ir profundizando en la responsabilidad y el conocimiento” (Escohotado, 1995)
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