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El Uso Espiritual de las drogas Psicoactivas
Nicholas Saunders
Conferencia presentada en Transcendence, en el Brighton Pavillon Theatre (Gran Bretaña) el 31 de mayo de 1997. Fue publicada en la revista italiana Eleusis en agosto de 1997. Nicholas Saunders murió en accidente autoovilístico en 1998.
Hoy voy a hablar sobre el uso de las drogas psicoactivas con propósitos espirituales, que es el tema de un nuevo libro en el que estoy trabajando.
Mi primer viaje con LSD, en 1996, fue una experiencia profunda que creo cambió el rumbo de mi vida. En esa época estaba estudiando ingeniería, y comprendí que mis metas y mi propia existencia eran insignificantes a escala del tiempo y del espacio universales. El efecto inmediato fue deprimirme, pues socavó mi creencia en mi mismo, pero me llevó a una búsqueda de algo con más sentido, y probé distintas enseñanzas espirituales. Lo curioso es que nunca consideré que esa experiencia con LSD fuera espiritual en sí misma. Lo que achaqué al hecho de que había sentido un gran rechazo por la religión, tras pasar cinco años en una escuela católica regentada por monjes, y consideraba todo lo espiritual como religioso. Pero recientemente he oído la palabra espiritual en boca de otras personas que nunca hubiera esperado, como es el caso de los ravers mientras esperan la salida del sol. O sea que tal vez existe un resurgir espiritual, o quizás las experiencias son las mismas pero se ha vuelto más aceptable describirlas como espirituales.Más recientemente tuve una experiencia con LSD que me cogió por sorpresa. Era una situación perfecta, me encontraba con mi mujer un día de verano, estábamos en un bello lugar en el campo y estaba enamorado. Por unos instantes viajamos juntos en el tiempo, viéndonos en todas las épocas que habíamos estado y estaríamos. Me sentía muy pleno y amado.Luego todo cambió y mi viaje fue a su aire. Me sentí como si me hubiera abandonado totalmente por primera vez, y dejarme ir significaba permitir que mi esencia fluyera hacia atrás a donde pertenecía, de regreso a las fuentes. Era como volver a casa, pero más hondo, y el soltar representaba un gran alivio. Me sentía incuestionablemente bien. Me cayeron las lágrimas y lloré de gozo.Estábamos acampados y pasé la noche despierto, saboreando la experiencia e intentado mantenerla en mi mente sin utilizar palabras para describirla. Valoraba tanto la experiencia que no quería describirla con palabras que pudieran rebajarla, por lo que intenté modos de identificar lo que sucedía para poder recordarlo, pero sin utilizar palabras con connotaciones, como alma. También contemplé la experiencia, y me sentí Natural en el sentido de que estaba seguro que era algo esencialmente humano, y lo habían experimentado gentes de todas las culturas a través del tiempo. En realidad, tuve la intuición de que los seres humanos habían inventado las religiones con el fin de proporcionar un explicación, o marco, a dichas experiencias, como para darles un valor en nuestra consciencia normal. Para eso son las religiones, y esta es la causa de que la gente crea en ellas. Vi como mi experiencia se relacionaba con las enseñanzas cristianas de la vida eterna, con Dios en otro ámbito de conciencia, y con Jesús como vínculo entre ámbitos de conciencia.
Cuando regresamos a casa busqué ávidamente las palabras “experiencia cumbre” y “experiencia espiritual”, y más tarde había obtenido la satisfacción de que tenía entre las manos la “cosa real” y que tenía cualidades semejantes a las experiencias místicas de los santos. Bien, parece una afirmación algo exagerada. ¿Cómo podemos decir que es realmente espiritual?.
Casi todos los líderes religiosos os dirán que las drogas no pueden producir una verdadera experiencia espiritual. Normalmente dirán que es una ilusión, o que no tiene el mismo nivel que la experiencia real. Los más liberales tal vez digan, de acuerdo es lo mismo, pero no tiene el mismo valor que una experiencia conseguida con dificultades. Ellos –y aquí incluyo también a los maestros de meditación de la New Age- también dicen que tomar drogas destruye años de trabajo espiritual. Bien, una vez tomé éxtasis con una mujer que seguía aun maestro sufí y estaba muy preocupada, pero cuando empezó el efecto gritó: “¡Qué tontos son!”. En lugar de ver que dañaba su espiritualidad, vio que el éxtasis la ponía en contacto con ella.
Pero ¿cómo podemos saber realmente el modo en que podemos comparar verdaderamente la experiencia inducida por la droga con la experiencia de Ignacio de Loyola o cualquiera de los otros santos reverenciados por las religiones? Da la sensación de que podemos discutir durante horas sin saber si la experiencia inducida por las drogas es tan buena como la otra.Al principio he mencionado que los líderes religiosos son contrarios al uso de drogas. Bien, existen algunas excepciones a esta regla, y en mi libro Ecstasy and the Dance Culture, entrevisté a un rabino, dos monjes zen y aun benedictino que utilizaban drogas –en realidad éxtasis- con propósitos espirituales. El benedictino había utilizado éxtasis dos o tres veces al año en Estados Unidos antes de que fuera ilegal. Me explicó que “oración” normalmente significaba intentar rezar, pero que su meta –comunicarse con Dios- era infrecuente. Como monje intentaba orar cada día, lo que simplemente significaba hacer el esfuerzo de rezar. Por suerte su religión consideraba el esfuerzo de rezar correcto, aunque no tuviera éxito, pero bajo los efectos del éxtasis el “intentar” pasaba a ser “abrir un vínculo directo con Dios”. Esta experiencia espiritual no sólo era para él muy valiosa en sí misma, sino, como decía, “proporcionaba un depósito de fuerza al que podía acudir en casos de necesidad”. También facilitaba la oración en otras ocasiones, pues la familiaridad con la experiencia significaba que ya sabía lo que buscaba, y le proporcionaba la confianza de que podía lograrse.
Le hice la pregunta obvia: “¿Qué opinión le merece la gente que toma éxtasis en los clubs?”. Me dijo que le sorprendía, y que consideraba que era profano que los hedonistas consumieran la droga. Eso mostró su ingenuidad, pero también me conmovió su sinceridad y dedicación en el uso que hacía de la droga.El rabino era un hombre más mundano. Sus primeras palabras fueron que los jóvenes de hoy tenían más oportunidades de tener experiencias espirituales en los clubes que acudiendo a la iglesia o a la sinagoga. Afirmó que las religiones principales habían olvidado sus propósitos originales de búsqueda espiritual, pero que creía que por otro lado se estaban produciendo aperturas espirituales entre los consumidores de drogas, lo que hacía más ricas las vidas de las personas. Los monjes zen eran de distintas escuelan y no se conocían, pero ambos enseñaban meditación y ambos decían que la mayoría de sus estudiantes habían acudido a ellos a resultas de experiencias espirituales que habían tenido con drogas, normalmente LSD. Pero sus jerarquías seguían diciendo que dichas drogas no debían utilizarse. Estas opiniones habían sido expresadas en la revista budista Trycicle, que publicó un número especial el pasado otoño bajo la rúbrica: “Psiquedélicos ¿ayuda u obstáculo?”. Contenía una serie de artículos sobre esta temática, a favor y en contra, aunque la tendencia general era positiva hacia el uso de psiquedélicos. También publicaron una serie de cartas de lectores en el número posterior. Los resultados mostraron que los psiquedélicos eran considerados útiles por la vieja generación hippie y por aquellos menores de treinta años, pero los que se encontraban entre medio estaban en contra. Creo que esto refleja en general los puntos de vista de la sociedad: existe una renovación del respeto por los psiquedélicos.
He estado hablando de los usos espirituales de los psicoactivos en la actualidad. Pero es muy importante que entendamos que el uso de drogas con propósitos espirituales no es algo nuevo. En realidad, el interés actual es quizás un revival de la espiritualidad tal como se experimentaba antes de que la religión se convirtiera en algo tan institucionalizado.
Conviene también recordar que ha habido muchas guerras anteriores a las drogas, y que muchas prácticas espirituales que utilizaban drogas fueron eliminadas mediante la persecución. En India utilizaban el Soma; en Europa había brujas que utilizaban hongos y la piel de sapo hasta que fueron diezmadas; en Siberia los comunistas eliminaron a los chamanes que utilizaban la amanita muscaria. En Norteamérica y Sudamérica los misioneros cristianos siguen activamente tratando de eliminar a los chamanes tradicionales y su uso de plantas psicoactivas diciendo que son adoradores del diablo. Es no sólo prosigue, sino que algunos misioneros cuyo objetivo es eliminar el paganismo durante el milenio lo hacen con un vigor renovado.
Por otro lado, existe un renovado interés de los occidentales por estas antiguas prácticas espirituales, y recientemente han surgido algunas religiones en el Amazonas que utilizan la planta de la ayahuasca incorporando a la vez el cristianismo y las tradiciones chamánicas. Algunas como el Santo Daime y la Uniao do Vegetal se han difundido en Europa. Es esta renovación de creencias sobre el valor de la espiritualidad la que ayuda a preservar y a revivir estos antiguos usos de los psiquedélicos, y a devolver el autorespeto a tribus a las que los misioneros habían lavado el cerebro. Además, se están creando nuevos rituales espirituales que se basan en nuevos psiquedélicos sintéticos.
Por último, quiero finalizar hablando de uno de los monjes zen que he mencionado anteriormente. Cuando se inició en el budismo tenía cincuenta años y estudió con un estricto maestro japonés. Las enseñanzas eran charlas dadas por el maestro denominadas koans, del tipo “¿cuál es el sonido de una sola mano?”.Normalmente el discípulo se pasa horas en contemplación, luego informa al maestro y éste le envía a que siga intentándolo. Pero cuando tomó éxtasis, obtuvo la respuesta e hizo grandes progresos, convirtiéndose rápidamente en abad. No lo consideraba un engaño, sino que había encontrado un modo más fácil de aprender lo que a otros les llevaba más tiempo.Lo invité a una fiesta privada en una casa de campo en la que la mayoría de las personas estaban bajo los efectos del éxtasis. Tenía setenta años, y anteriormente había utilizado el éxtasis en solitario, normalmente el segundo día en el transcurso de un retiro de siete días de meditación, pero sentía curiosidad por comprobar los efectos en una fiesta. Al principio era reacio a entrar, y se tapaba los oídos con los dedos, pues no podía soportar el ruido. Pero finalmente entró y exclamó: “¡Están meditando; estas personas han detenido su diálogo interno y son plenamente conscientes del presente. Es lo que enseñamos en la meditación caminando, y estas personas lo hacen sin darse cuenta!”.Al día siguiente dijo que la experiencia le había dado la intuición de que su escuela de budismo estaba equivocada. Asumía que los occidentales eran demasiado extrovertidos y por esto tenían que concentrarse en la disciplina, pero en realidad los que se veían atraídos a la escuela eran introvertidos y se hubieran beneficiado mucho acudiendo a una rave y tomando éxtasis. Me dejó con la sensación optimista de que la generación de la droga/dance tenía razón.
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